Premier 09/10: ¿Un punto de inflexión para el Liverpool?

Diamanti celebra el 1-1
Quinto partido de la temporada regular de la Premier League. Se enfrentaban en Upton Park el West Ham y el Liverpool más irregular de las últimas tres temporadas. Los de Zola salieron con los conceptos bien claros, ordenadísimos en prácticamente todas las acciones del encuentro. Sólo Benayoun lograba romper con su desborde la maraña de jugadores del West Ham. Sin embargo, no se limitaban a esperar atrás para salir a la contra, sino que jugaban de tú a tú a un Liverpool que opta al título de liga, aunque puede que sea un objetivo demasiado ambicioso si no cambian muchas cosas. Y de esto hablaré más adelante.

Los locales manejaron muy bien el balón, metiendo al Liverpool en su campo y efectuando unas combinaciones rápidas y precisas. De hecho, los ataques del West Ham provocaban muchísima mayor sensación de peligro que los del equipo rival. Pero el fútbol, como todos sabemos, no es un deporte predefinido o sujeto a estadísticas, y mucho menos es un deporte justo, por lo que el Liverpool machacó primero. Y fue Torres, del que también hablaré más adelante, pues merece capítulo aparte. Lejos de bajar los brazos, actitud prácticamente inexistente en los jugadores de la liga inglesa (cosa que deberían aprender los españoles), el West Ham empató gracias a un penalty innecesario cometido por Carragher.

Diamanti (muy aplaudido por su entrega y esfuerzo, más que por su calidad) fue el lanzador que provocó la anécdota del partido, pues efectuó uno de los lanzamientos más estrambóticos, antiestéticos, sorpresivos y precisos de la historia de las penas máximas, resbalando justo en el momento del golpeo y haciendo que el balón se colara a la altura del larguero de la portería de Reina, quién, por cierto, había adivinado la intención inicial del italiano.

El partido siguió por los mismos derroteros que al principio, hasta que, en un saque de esquina, Gerrard cabeceó al ángulo inferior izquierdo de la puerta rival y, por si las moscas, Kuyt metió el pie con buen criterio, pues en la repetición parecía que el remate acabaría golpeando en el poste. Cuando los de Benítez se las prometían felices para ir al descanso, Cole (que hizo un partidazo y dejó muchas señas de su calidad, para alegría de la selección de Inglaterra) remató inapelablemente un córner para poner el empate a dos en el minuto cuarenta y cinco. No pasa desapercibida la floja actuación de Skrtel en el tanto recibido.

El equipo de Benítez se fue al vestuario con sus dos centrales, Carragher y Skrtel sancionados con tarjeta amarilla, el primero por cometer un claro penalty sobre Hines, que se colaba hasta la cocina, y el segundo por una dura entrada sobre el mismo jugador al que había regalado el balón hacía escasas décimas de segundo. Benítez decidió no hacer cambios y habló con ellos. Les exigió concentración y sus palabras calaron, pues mantuvieron el tipo en la segunda parte. La medular no funcionaba, pues Mascherano no puede hacer la labor de Xabi Alonso, y Lucas Leiva tampoco. Así que el único con talento y calidad para mover el balón e imprimir una marcha más al juego era Benayoun, que trataba de enlazar con Torres y Gerrard. Se agradece que Benítez haya confiado en el israelí, pues se lo merece, aunque tampoco es el jugador de medio campo que necesita el Liverpool. Benayoun debe ser un recurso ofensivo que parta desde la banda o la media punta, pero el problema del Liverpool está en la posición que dejó huérfana un tolosarra que ahora viste de blanco. Aquilani, tienes un duro trabajo para hacer olvidad a Xavi Alonso. Suerte.

Los laterales, Insúa y Johnson tienen buena pinta. Se les ve más que correctos en sus posiciones, y no dudan en incorporarse al ataque. Kuyt es más garra y corazón que calidad, y quizá por ello le guste a Benítez. Estuvo peleón pero bastante desaparecido, todo lo contrario que el interior de la banda izquierda, Benayoun, que hizo varias penetraciones de mucho mérito pero sin suerte. Quizá le sobre un par de regates en cada intento. Y llegó el momento de los, junto a Reina, mejores jugadores del Liverpool sin ninguna duda: Torres y Gerrard.

Empezaremos por el capitán, que jugó un partidazo, generoso siempre en el esfuerzo, no demasiado acertado, pero la importante figura en la que inspirarse cuando nada sale. Salvando las diferencias, Gerrard es, innegablemente, el Raúl del Liverpool. Se movió por todo el campo, literalmente, tapando huecos y ofreciéndose al que tenía el balón, cosa que a Leiva y Mascherano les venía de perlas. Es mucho más fácil tapar tus carencias en el desplazamiento de balón cuando tienes a alguien como Gerrard ofreciéndose a pocos metros. Pero bueno, en este caso, nada nuevo bajo el sol.

Momento en que Torres inaugura el marcador: 0-1
Torres es capítulo aparte. Es excepcional, de verdad, un jugador capaz de marcar golazos sin haber tocado la bola más que dos veces en todo el partido. Su primer gol es un alarde de potencia y recursos, sacando la puntera de la bota cuando ya ve que el balón se escapa a su control, y el segundo es un cabezazo marca de la casa. Lo tiene asumido, sabe que juega en un equipo que necesita que marque todas, y digo todas, sus ocasiones. Al igual que sabe que debe estar en tensión, porque en el momento menos esperado, viene Babel, que había sustituido a Kuyt, y mete un precioso centro para que el de Fuenlabrada haga el tercero con un cabezazo que deberían poner en vídeo a todo aquél que quiera ser delantero centro algún día. Y de un plumazo, con su doblete, acaba con un buen West Ham y con las dudas que tenía la prensa inglesa sobre su estado de forma (la malacostumbrada prensa inglesa que no comprende que Torres pueda estar dos partidos seguidos sin marcar).

En conclusión, con las jornadas venideras, iremos resolviendo muchas dudas que es fácil plantearse. Sin duda, ahora mismo, el Liverpool no es un equipo capacitado para ganar la Premier League. Benítez es un genio, lo reconozco, pues no hay nadie como él para sacar lo mejor de jugadores de clase media (quizá Ferguson), además de que, de todos los grandes, su plantilla es la que peores garantías ofrece ante las hipotéticas bajas de alguna de sus estrellas. Faltan jugadores de banquillo de verdadero nivel, y esto es porque no hay dinero en las arcas del club. Echaremos el ojo a Riera, jugador que espero ver confirmarse como uno de los mejores jugadores de banda de la liga, así como a Babel, que debe “hacerse mayor” ya mismo. Todo ello, junto con las plegarias de los seguidores del Liverpool para que no se rompa ningún jugador clave, debería ser suficiente para plantar cara al Manchester United, al reforzado City y al poderosísimo Chelsea.

2 comentarios:

Julián dijo...

Casualmente hoy he visto la redifusión del partido. Es cierto que el Liverpool no genera demasiado fútbol. Gerard y Benayoun en la zona de medios y los chispazos de Torres, que afortunadamente para ellos son bastantes.
Me gustó mucho ver a Faubert en el lateral del West Ham. Menudo personaje :)

Guillermo dijo...

Por cierto, Faubert jugó muy buen partido. Y se nota que está en bastante mejor forma que cuando estuvo en Madrid.

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