Premier 09/10: La hora del cambio

Partido estrella de la décima jornada de la liga inglesa. En Anfield se enfrentaban un irregular Liverpool y un siempre poderoso Manchester United. El Liverpool comenzó con un 4-4-2 clásico; Pepe Reina bajo palos, con Fabio Aurelio en la banda izquierda, por delante de Insúa y con Benayoun en la derecha, por delante de Johnson. El centro de la zaga para Carragher y Agger, y el medio campo para Lucas Leiva y Mascherano. En punta de ataque la pareja Torres – Kuyt, y Gerrard viendo el partido en la grada por lesión.

El Manchester United, por su parte, no variaba el dibujo táctico, saliendo con Van der Sar, O’Shea, Ferdinand, Vidic y Evra en defensa, con centro del campo para Scholes y Carrick, bandas para Valencia y Giggs, y la dupla Berbatov – Rooney (recuperado de su reciente lesión) en punta. Ferguson y Benítez planteaban así un choque directo en todas las líneas, al más puro estilo NBA, competición en la que se fomentan los duelos individuales. De esta forma es fácil obtener los duelos clave: Mascherano vs. Scholes, Benayoun vs. Evra, Rooney vs. Carragher, Torres vs. Vidic, etc. A priori, repasando jugador por jugador, el Liverpool salía con las de perder, pero afortunadamente, el fútbol es mucho más que la pura lógica.

Sobre el campo, los dibujos tácticos se modificaban constantemente, con Torres y Kuyt cayendo a las bandas mientras Benayoun y Fabio Aurelio se internaban en diagonal hacia el área. Los de Benítez trataban por todos los medios de mantener el control del balón (ardua tarea sin un organizador del juego), mientras que el Manchester esperaba a recuperarlo para lanzarse en contraataques eléctricos, mediante los cuales se plantaban, a una velocidad pasmosa, Valencia, Carrick, Rooney, Berbatov y Giggs en el área de Reina. Gran partido de Rooney, por cierto, jugando muy bien todos los balones que le llegaban, muy metido en el partido y concentrado en llevar a cabo su tarea. Este quinteto, al que varias veces se sumaba Scholes, ha llevado verdadero peligro a la portería defendida por un Reina brillante y segurísimo.

El Liverpool metió al Manchester en su propio campo y golpeó una y otra vez, rítmicamente. Van der Sar, eterno y titánico portero, salvó varios goles cantados, en una falta de Fabio Aurelio y en un posterior remate de Kuyt. El Liverpool atacaba sin fortuna, y daba la sensación de que sería el Manchester el que abriría la lata. Quizá sería justo decir que esto lo producía la falta de visión de alguno de los jugadores de Benítez. En más de una jugada se vieron malas elecciones de pase en ataque por parte de Leiva, Benayoun o Kuyt, sobretodo. Y esto es porque muchas de esas veces, el pase no iba dirigido al principal y más demoledor recurso que tiene el conjunto de Benítez para llevarse los partidos: Torres. Cuando el orden natural de las cosas volvió a verse y sentirse en Anfield, Benayoun puso un pase en profundidad al madrileño, que aguantó el fuera de juego de manera soberbia y se lanzó hacia la portería de Van der Sar como una bala. Rio Ferdinand corría a su lado, e incluso le consiguió meter un poco el cuerpo a Torres, pero todo fue en vano. Golazo (otro más) de un Fernando Torres que me deja sin palabras, sinceramente. La forma en la que aguanta el empujón de Ferdinand sin perder el tacto con el balón, yendo en carrera vertiginosa, para luego definir con un potente disparo que deja a Van der Sar en el sitio, es de jugador de leyenda. Los halagos hacia Torres pueden resultar repetitivos por mi parte, pero es que son merecidísimos (teniendo en cuenta, además, que salía de una lesión).

La carrera que precedió al gol

Con el gol en contra, el Manchester se despertó y dominó lo que quedaba de partido, pero se chocó una y otra vez con una muralla de jugadores concentradísimos, heridos en su orgullo por cuatro derrotas consecutivas, que querían demostrar que podían ganar a cualquiera. En esas labores se aplicaron todos, desde los titubeantes Johnson e Insúa hasta el veterano Carragher, pasando por Leiva (en proceso de maduración) y Mascherano (que fue expulsado en los minutos finales por doble amarilla). Vidic, por su parte, también abandonó el terreno de juego antes de tiempo por una segunda amarilla en una falta a la desesperada sobre Kuyt. Ferguson hizo cambios para acribillar al Liverpool, a lo que respondió Benítez sacando a Skrtel y Ngog. éste último marcó el gol de la sentencia en una contra, ya con el Manchester totalmente volcado en campo del Liverpool. Sin embargo, quiero reconocer el mérito del joven delantero, que aguantó la presión de ponerse frente a Van der Sar y lograr el tanto. Y esto no es moco de pavo.

Benítez vs. Ferguson.... el duelo estrella del partido
Yo mismo dije hace unas jornadas que el Liverpool no estaba para competir con los grandes de la liga inglesa, y me alegro de tener que rectificar. El fútbol siempre nos enseña que no hay nada seguro. Para el recuerdo quedan algunas anécdotas, como las decenas de balones de playa que fueron lanzados al césped antes del partido (recuérdese el gol del Sunderland de la jornada anterior), el frío saludo entre los técnicos de ambos conjuntos y el estallido de alegría que supuso el gol de Torres en la tribuna de los propietarios del Liverpool. También quedarán los injustificables cinco minutos de prolongación que dio el árbitro (fueron casi siete), seguramente condicionado por el ya famoso “Until We Score” de Ferguson. Pero lo que no se quedará como anécdota es la sensación de que el partido lo ganó el que más lo mereció.

1 comentario:

Julián dijo...

Totalmente de acuerdo. Se nota que la Premier le hace la cama a Ferguson para que el Manchester tenga un poquito más de ventaja. Sino como se explican casi 7 minutos de descuento... Éste es un tema recurrente...

Respecto al partido me gustaron mucho Fabio Aurelio en el centro del campo ayudando en la construcción y la salida del balón -aunque fuera desde la banda- y Benayoun, que es la diferencia de calidad del centro del campo del Liverpool. Y por supuesto Torres, que es un futbolista superior. SIEMPRE decide.

Creo que el Liverpool, pese a ser un equipo inferior se impuso por ganas y por motivación. Habría que ver la preparación de la semana previa al partido por parte de Benítez: él siempre quiere ganar a Ferguson. Es su espinita clavada.

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