Cristiano, un galáctico sin estrella

Cristiano Ronaldo

La era de los "galácticos" comenzó, hace algunos años, con la llegada masiva de grandes figuras mundiales a las filas del Real Madrid. Florentino Pérez, un exitoso empresario curtido en mil batallas dentro de su ámbito profesional, trasladó todo su conocimiento al mundo del fútbol. Así, pudo hacerse con numerosos productos de primer orden, como Figo, Zidane, Beckham o Ronaldo, entre otros. ¿Por qué digo "productos"?... pues porque desde aquél momento, algo cambió en el fútbol mundial, y lo hizo para siempre.

Sir Alex Ferguson ya denunció en su día que el Real Madrid (y en menor medida el Barcelona) habían reventado el mercado del fútbol. Esto es un hecho constatable. En España, por aquél entonces considerado el país con la mejor liga del mundo, se había perpetrado un dramático atentado contra nuestro deporte. Sin embargo, dejando de lado el aspecto empresarial y volviendo al Real Madrid de la época, todas aquellas estrellas de la era galáctica, compradas a golpe de talonario, albergaban en su interior una esencia de grandeza fácilmente reconocible.

Nótese que hablamos de jugadores prácticamente irrepetibles, como irrepetible es el fútbol pasado. No se crean, no soy el típico personaje que defiende lo añejo sobre lo moderno por dogma, pero sí es cierto que mis valoraciones tienen mucho de subjetivo, de la forma en la que percibía o sentía el fútbol entonces y la forma en la que lo hago actualmente. Trataré de explicarme un poco mejor: aquél fútbol, aunque ya sobradamente mediatizado en la era de los noventa y principios del nuevo siglo, no se había convertido todavía en lo que es ahora: un circo cruel y desmedido. Y ha llegado el momento de centrarme, tras este extenso prólogo, en la figura que nos ocupa: Cristiano Ronaldo.

Hablaré de refilón de las decenas (casi centena) de millones de euros que le costó al Real Madrid su fichaje, así como los beneficios intrínsecos a su fichaje que el club recibiría. No es esto lo más importante para mí. Pero sí que hablaré de lo que Cristiano encontró al llegar al club, que no es otra cosa que la unión, o mejor dicho confrontación, de dos mundos distintos: el de Raúl González Blanco y el mundo de CR9 (anterior y posteriormente CR7). Dos mundos, en definitiva, de valores completamente opuestos y objetivos todavía más distanciados entre ellos. El capitán español encarnaba la historia de un club, el sacrificio por el equipo para llegar a ser leyenda, la lucha incansable, la deportividad y la caballerosidad ante los rivales. El "novato" portugués traía consigo la voluntad de que otros se sacrificaran por él para llegar a ser eterno.

El Madrid de Mourinho no carbura a estas alturas de la temporada. Bien es cierto que es muy pronto para un equipo en construcción si hablaramos en términos de normalidad, pero es que en el club del Bernabéu no hay normalidad posible desde hace ya una década. Pero aún es más difícil hacer encajar diez piezas cuando la que hace once evita que las otras convivan en armonía. Cristiano Ronaldo es, a día de hoy, el elemento disonante en el proyecto de sinfonía madridista. Todos los balones de ataque deben, y repito deben, pasar por sus pies como requisito indispensable. Si el portugués se hubiera adaptado bien al sistema, hablaríamos de un jugador que suma, pero la realidad actual es que ralentiza las jugadas que deben ser ágiles y revoluciona aquellas que exigen calma.

Es muy habitual verle recibir en banda, con el equipo en plena transición ofensiva, parar el balón, quedarse estático mientras hace un par de malabarismos delante del defensa de turno y dando tiempo a que el equipo defensor se coloque en posición para contrarrestar el ataque madridista. El resultado suele ser que, ante el equipo rival ya colocado, Ronaldo se ve obligado a retrasar el balón. Con lo fácil que era controlar y dar la bola a la primera (una de las máximas del fútbol, por cierto). Cuando no hace lo anteriormente descrito, se decanta por su segunda variante, que consiste en recibir el balón en una jugada que exige madurar las opciones, como hace el Barcelona por ejemplo, pero que él se empeña en acabar en solitario. Así que vemos comenzar slaloms imposibles entre una maraña de defensas que normalmente acaban en disparos lejanos e imprecisos o simplemente en robos de balón por parte del rival. Y ahí es cuando Ronaldo hace pucheritos, consciente de que las cámaras lo enfocan.

Y ahí está el problema, señoras y señores, en la realidad del fútbol actual, en el que es más importante ponerte una gomina de hormigón armado que imposibilite que se vaya un solo pelo del sitio aunque remates diez veces por segundo de cabeza, que el hecho de contribuir a la gloria de tu equipo. Fíjense en todo lo que hace este jugador, en sus rituales, en cómo toma los pasitos para lanzar la falta de turno, en cómo inspira a modo de toro bravo y lo bien que queda si es invierno y hay vaho; fíjense en cómo sabe perfectamente dónde están colocadas las cámaras dentro del estadio para poder hacer el gesto de turno hacia el ángulo correcto. Y fíjense sobretodo en cómo, cuando las cosas no salen, los gestos de Cristiano indican lo siguiente: "No me miren a mí, es que no me han dado un buen balón"... "he mandado el balón al cuarto anfiteatro porque había un hoyo en el césped"... ó "voy a mostrar mi disgusto porque no me han dado la bola".

Pero de vez en cuando mete goles. De hecho más a menudo de lo que cabría esperar, pero de la misma forma que una supuesta estrella de la NBA mete cuarenta puntos un partido haciendo un porcentaje de acierto de 20 tiros anotados de 80 intentados. Mourinho ha hecho hincapié en recuperar anímica y mentalmente a Benzemá, pero en realidad debería centrar sus esfuerzos en quien podría estar llamado a marcar una época, a hacer historia. Sí, ese portugués. Pero él no tiene la estrella de un Beckham, de un Totti, de un Raúl, de un Guardiola... de un Messi o un Xavi Hernández, jugadores todos ellos que vivían y viven para este juego, para llegar a la gloria, sí, pero no a costa de otros valores que les fueron inculcados desde niños. Cristiano Ronaldo no es más que el reflejo de un alto porcentaje de jugadores actuales, de la era de la Blackberry o el iPhone, el Twitter o el Facebook.

Para acabar, diré que tiene margen de mejora. Es joven y debe mejorar, sobretodo en el aspecto mental. Ver a día de hoy a Ronaldo saliendo del campo sin despedirse de su afición porque él no ha marcado ningún gol, es como ver romperse un jarrón de porcelana fina, pues provoca el mismo desconsuelo. Por todo esto, para mí no hay discusión entre quién es mejor jugador, si Messi o Ronaldo. Habrá quien quiera crear debate, pero a la vista está de todo el mundo y lo cierto es que a nadie puede engañar. Y si fuera por mí, para crear un "equipo" en el Real Madrid, yo prescindiría de Ronaldo rapidísimamente. Pero eso sería si el fútbol actual no fuera una empresa... y si el entrenador durara más de un año en el cargo, que lo dudo. Pero bueno, ésta es harina de otro costal.

6 comentarios:

Irak Mata dijo...

Superb!!

Julián Martínez dijo...

Disculpad que interrumpa con esto: Youtube

Daniel Epifanio dijo...

Si señor!. tienes toda la razón.
Recuerdo un comentario en el primer partido de cristiano en el madrid el año pasado,hecho por el impresentable que retransmite los partidos en la sexta: cristiano tira una falta en la frontal del área y la tira a Guatemala... el tio dice"CRISTIANO HA PREFERIDO IR PROBANDO NUEVOS GOLPEOS ANTES DE MARCAR SUS CLASICOS GOLES DE FALTA" (???!!!!)
Cristiano Ronaldo es la versión humana de Marc Lenders...Los periodistas nos cuentan milongas a diario pero estoy seguro que los compañeros deben de estar hasta las pelotas de él. es un niño mimado y egoista y el madrid sin él tal vez pierda 20 goles, pero posiblemente ganara 30 entre los demas compañeros. la pregunta es: ¿alguien pagaría hoy por hoy otra vez 100 millones por él?..yo creo que no. La cosa está clara.

Matías Rodríguez dijo...

espero que retome la senda del que fue en el manchester, de todas formas debemos reconocer que sin un nivel superior y de hecho bastante alejado de su media en la primera temporada ha lgrado descatacarse sobre las demas incoporaciones que no han hecho ni sombra por el bernabeu, sino preguntemos por kaka, un saludo

Julián Martínez dijo...

Estoy de acuerdo con Matías en que su rendimiento en número es indiscutible y muy superior a Kaká o Benzemá. Tiene que aprender algunos modales y mejorar su juego individual y colectivo, porque capacidad tiene como el que más.

Cristiano es esa clase de jugadores que por su personalidad resulta tan fácil odiarlo como alabarlo por su superioridad física y futbolística (cuando quiere). La clave puede ser la que comenta Guillermo: estamos en una generación diferente donde el perfil mayoritario de jugador tiene una personalidad peculiar: por estética, por entorno, por vida personal, marketing, etc.

Si me tuviera que posicionar respecto a CR7 no sabría que decir. No me resulta un jugador con tanta clase y carisma como lo eran Zidane o Figo en su día, pero estoy seguro que propios y extraños acabaremos cediendo cuando empiece a levantar títulos en Chamartín -cosa que no se va a hacer esperar-.

También tengo que decir que Cristiano tiene 25 años y que Figo, Beckham, Zidane, etc. llegaron con unos 28-29 cada uno al Real Madrid. Paciencia, crecerá. Ya en el último partido contra el Deportivo se le vió mejoría; sobretodo en movimientos para habilitar a Ozil, Higuaín, Di María...

Anónimo dijo...

6 años despues no puedes decir lo mismo.

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails