Eto'o y su injusta penitencia

Si echamos la vista atrás unos cuantos años y nos quedamos en la temporada 2004/05, volveremos a presenciar el fichaje de Samuel Eto'o por el FC Barcelona. Para la historia del fútbol quedará la frase "correr como un negro para vivir como un blanco", fiel reflejo de un futbolista carismático y único. Marcó 29 goles en su primera temporada y, consecutivamente 32, 13 y 18 hasta 2008. La llegada de Guardiola al club supuso el primer golpe que recibiría el camerunés, pues el técnico lo quiso vender. Finalmente, Eto'o se quedó en el equipo para marcar 35 goles en la temporada más gloriosa de cualquier equipo del fútbol moderno.

Atlético: Nadar o ahogarse

No hace ni un mes que analizaba el impacto de la llegada de Quique Sánchez Flores al Atlético de Madrid. Hablaba de que los colchoneros habían remontado el vuelo con el nuevo entrenador. En el Atlético hay tanta agitación que parece que no pasó un mes, sino un año. Tras cuatro partidos de Liga y otros cuatro de Copa es momento de aventurar lo que puede ser para ellos el final de esta temporada complicada y llena de altibajos. Dejaremos para más adelante los dieciseisavos de la Europa League de la próxima semana.


Desde que escribí el anterior artículo, el Atlético ha perdido una posición en la tabla (12º) y parece que se ha frenado su remontada. Se acabó el efecto Quique en la Liga, donde el equipo se hundió cada domingo (solo una victoria en cuatro partidos) dejando muy mala imagen ante Getafe, Málaga y Racing. Semana tras semana se agarraron a la Copa del Rey como si de una tabla de salvación se tratara: en el último mes han eliminado a Recreativo, Celta y van camino de hacer lo propio con el Racing (el jueves se juega la vuelta de las semifinales en Santander). Viene siendo sorprendente ver al mismo equipo ganar con comodidad -a veces incluso por goleada- los miércoles y verlo sufrir los fines de semana. Una transformación así no la recuerdo en ningún otro equipo. Pero con el Atlético de Madrid todo es posible.

Algo pasa con Terry

La noticia de la semana en el mundo Premier ha sido, sin duda, el escándalo provocado por la aventura extramatrimonial de John Terry. De hecho, hace ya años, tropezaba en la misma piedra y tenía que salir a la palestra a pedir perdón a su mujer por sus infidelidades. Más aún: ser pillado en la organización de tours turísticos por Stanford Bridge (sin conocimiento del club) y por los que se embolsaba cerca de 12.000€ cada vez, es un nuevo pecado que podemos colgar al cuello del capitán de Inglaterra.



Sin embargo, una vida agitada, cuestionable en cuanto a valores o, directamente, carente de moral y buen juicio, no siempre se refleja en el rendimiento dentro de un terreno de juego. Con este bagaje, cualquiera podría pensar que Terry refleja su turbulenta vida en rachas de juego irregulares. Y nada más lejos. Su paso por los campos de Inglaterra deja la compacta estela de un grandísimo central, capitán de la selección del país y del equipo líder en la liga. Sin embargo, ahora toca hacer el típico show limpia-imagen de turno, saliendo a la prensa a pedir perdón, poniendo su capitanía de la selección en manos de Capello y yéndose a Dubai a tratar de reconquistar a su esposa. Suerte, Terry.


Editado: Capello ha decidido quitar la capitanía de la selección a John Terry, tras reunirse con él en Wembley. Un detalle no mencionado anteriormente es que las infidelidades se cometieron con la ex-novia de su compañero de selección Wayne Bridge: Vanessa Perroncel. Ésta, por cierto, no ha perdido el tiempo y ya negocia una exclusiva millonaria para dar todo tipo de detalles sobre el asunto.


Y en cuanto al panorama actual de la Premier, hay varias cosas dignas de ser destacadas. En primer lugar, destaco la recuperación y renovación de Rosicky con el Arsenal. Me encanta este jugador y espero que sea más respetado por las lesiones de lo que ha sido hasta ahora. Por otro lado, Deco ha anunciado su intención de abandonar el fútbol internacional después del próximo mundial, ya con 32 años. El fin de semana nos dejará el derby entre Liverpool y Everton en Anfield. Ésta es otra patata caliente para Rafatollah y yo tengo especial interés en ver de qué es capaz un equipo con Aquilani, Mascherano, Maxi, Riera y Gerrard (aunque no creo que jueguen juntos). En cuanto a la sonada cesión de Robinho al Santos, remito al estupendo artículo escrito por Julián. Para acabar, Benni McCarthy está deseando salir del Blackburn para recalar en West Ham y Roberto Martínez confía en que Victor Moses y Marcelo Moreno ayudarán al Wigan a salir de la crisis que atraviesa.

Robinho vuelve a Brasil

Si hace unos días destacaba la llegada de Roberto Carlos a la liga brasileña es ahora Robinho el que aterriza en el Santos. Y nunca mejor dicho. Llegó al campo de fútbol el día de la presentación en helicóptero. Como los grandes, como lo hacía Romário cuando entrenaba en el Flamengo.

Robinho apadrinado por Pelé

El Barcelona no engaña



De ideas claras y firmes. Conceptos bien arraigados y trabajados. Éste es el Barcelona de esta temporada. Aburrido en ocasiones por previsible. Sabes a lo que va a jugar y como lo va a hacer. Lo único que falta por saber es si será capaz de superar las dificultades que le pondrá el rival durante los noventa minutos. ¿Quiere esto decir que sea el Barcelona aburrido de ver? En absoluto. ¿Cómo iba a serlo haciendo el tipo de juego que hace? Tan solo previsible, pero siempre deja detalles que merecen la pena ser analizados. Sobretodo su técnico. Guardiola acudió a Gijón con la sensible baja de Dani Alves en el carril diestro. El equipo perdía mucha llegada, desborde y presencia en el piquito del área. "Una flecha por otra" pudo pensar el entrenador: dió entrada a Pedro para compensar por la izquierda lo que no tenía en la derecha. Pedro, con muchos minutos por delante, fue determinante; hizo el que a la postre fué el único gol del partido y fue de los más acertados. Punto para Pep.


El resto del esquema del Barça no varió. Tan solo la presencia de Puyol en el lateral derecho. Puyol está realizando una gran temporada, tal vez incluso por encima de lo esperado. El capitán es un jugador muy diferente a Alves (no se podrían comparar dos jugadores con características más opuestas) y aún así, cuajó un enorme partido en el lateral. Se permitió incorporarse como lo hace el brasileño a la zona de tres cuartos -sobretodo en el último tercio de la primera parte- pidiendo el balón siempre libre de marca. Esa labor no lució porque los Xavi, Iniesta o Messi no le hicieron llegar el balón nunca en tal contexto.

¿Padece el fútbol moderno del síndrome F1?

Echamos la vista hacia atrás y a nuestra memoria acuden imágenes de glorias pasadas, jugadores levantando la Copa de Europa, la Copa del Mundo o el trofeo de campeón mundial de Fórmula 1. En el mundo de las carreras visualizamos adelantamientos arriesgados, osadas maniobras y alternancia en las posiciones; Y en cuanto al fútbol, vemos once jugadores por equipo, de los cuales un par son especiales y marcan las diferencias. La visión romántica de los tiempos pasados suele hacernos creer que con los años se ha perdido la esencia o la magia del deporte, mucho más físico, táctico, encorsetado y “a granel” en la actualidad. ¿Pero entonces es cierto o no?
Ya no hay una F1 emocionante, sino que tenemos un “deporte” de i+d que desarrolla nuevos motores, filtros de aire y todo tipo de componentes que en los simuladores arranquen milésimas al reloj. Ahora podemos saber quién va a ganar una carrera con un 95% de posibilidades de acierto. En cuanto al fútbol, tenemos una preparación física que ahora mismo es común y similar a todos los equipos. Todos salen al campo dispuestos a luchar hasta la extenuación, son correctos técnicamente, pero sobretodo son “piezas” que conforman el engranaje perfecto del sistema táctico. Si eres lateral y tu entrenador te dice que no tienes que subir la banda, ni se te ocurra intentarlo (de hecho, no se te pasa por la cabeza).
Cierto que tenemos estrellas, que hay jugadores especiales, que probablemente el fútbol moderno es más dinámico, pero también es un fútbol más plano, más previsible, más “duro” de ver para el aficionado medio. Y además, cada vez es más patente la igualdad (por no decir mediocridad) del 80% de los equipos de cada liga. Ahora mismo, si miramos la clasificación y los puntos que tiene cada equipo de la Premier y la comparamos con la liga española, vemos una similitud alarmante: ocho equipos en la parte baja separados por tres puntos y una cabecera destacada de los “clase media”. Y, casi con total seguridad, es tan soporífero ver un Aston Villa vs. West Ham como un Recre vs. Almería. ¿Cuál es vuestra opinión sobre la realidad del fútbol moderno?