"Pisarlo, pisarlo, al enemigo ni agua"

Foto: Primiciadeportiva.com

"Pisarlo, pisarlo... al enemigo ni agua. Domingo los de colorado son los nuestros, a ese pisarlo, pisarlo". Ustedes recordarán este famoso episodio (año 1993), en el que Maradona golpea fortuitamente a en la cara y le parte el tabique nasal a Albistegui. Ante lo aparatoso de la acción y lo llamativo de la sangre corriendo por la cara de Albistegui, Domingo, médico del equipo rival decide echar una mano y ayudar a atender al jugador. En ese momento Bilardo estalla de indignación ante ese gesto de deportividad, palabra que no consta en su diccionario y pronuncia las ya míticas palabras.

El domingo Ujfalusi, en una acción llena de impotencia y de rabia, hace una entrada sin sentido a Messi en el minuto 92 en pleno centro del campo y nos deja sin espectáculo de tres a cuatro semanas (y gracias). Tres semanas en las que no podremos ver al mejor jugador del mundo pero a cambio podremos seguir disfrutando de Ujfalusi, que es como ver a un búfalo corriendo en estampida a ninguna parte. La acción alcanza mayor repercusión por ser Messi la víctima, pero son tantos los episodios similares a este en la historia de este deporte, es tanta la violencia gratuita permitida, perdonada y en ocasiones hasta aplaudida que lleno de indignación sólo puedo decir una cosa: "Márchense y dejen de ensuciar nuestro deporte".



Los jefes de este circo (FIFA, UEFA) ante el incremento de la mediocridad cada vez mayor del juego, toman decisiones estúpidas y dañinas para que se pueda ver algún gol mas en los campeonatos como por ejemplo jugar con un balón de fútbol playa como el tal "Jabulani"... El problema es profundo y tiene tres puntos claves: los jugadores, los entrenadores y los aficionados.

Los jugadores
Ya esta bien de seguir permitiendo que jugadores sin habilidad y sin cualidades se dediquen a parar al adversario utilizando la violencia pura y dura. Cualquiera de ustedes que haya jugado aunque sea con los amigos de la empresa al fútbol 7, sabe que una entrada asesina se puede evitar sin problemas, que sólo se mata si se pretende matar, que hay diferencia entre ir fuerte al balón e ir a lesionar y todos lo sabemos. Ya está bien de que jugadores del estilo de Materazzi, Simeone, Juanma "Super Lopez", Pablo Alfaro, etc, sigan viviendo de este deporte. Para defender bien no es necesario ser un carnicero, pues los mejores defensores del mundo jamas recurrieron a la violencia: Franco Baresi, Beckenbauer, Miroslav DjukicPaolo Maldini...

Los entrenadores
Igual que los jugadores, también hay entrenadores que pretenden compensar su miedo al adversario y sus carencias de conocimientos permitiendo y animando a ese tipo de jugador, para que pare al contrario de cualquier manera. Esos entrenadores que con sus tácticas y sistemas de juego timoratos, se encierran en su propio campo aspirando al cero a cero en el mejor de los casos, son capaces de aplaudir alegremente a un jugador que no ha sido capaz de darle el balón al pie al compañero que esta a dos metros, pero que se vuelven locos de ira si uno de "sus chicos" no ha parado de cualquier manera (si, de cualquier manera), el contraataque del equipo rival. Ellos deciden alinear a los citados Materazzi y compañía (¿creen que entrenadores como Guardiola, Laudrup, Wenger... permitirían a esos jugadores en sus equipos?). Pablo Alfaro, el jugador mas sucio de la historia del fútbol español, capaz de romperle el tabique nasal de un codazo a su amigo y cuñado Aguilera en una jugada sin balón, ya tiene el carnet de entrenador y está ejerciendo con el Recreativo de Huelva. ¿Recuerdan a Goikoetxea, el jugador que le partió el tobillo a Maradona? Llegó a entrenar a la selección española sub-21, a jugadores como De la Peña o Raúl...

El aficionado
Hay un tipo de aficionado que se siente más ofendido por el jugador que no corre que por el que juega mal. Esos "jugadores" como Materazzi, Pablo Alfaro, etc, son tratados como héroes por su hinchada, toman cada una de las "caricias" de sus chicos con risas cómplices y comprensivas, como si se tratase de una gamberrada de chiquillos. Esos "chiquillos" les están robando el espectáculo, les están quitando lo que más les gusta que es el fútbol y aún les aplauden. Me gustaría pensar que en el estadio aún somos más los que amamos este deporte que aquellos que con fanatismo defienden cualquier cosa si es en beneficio de su equipo. Digamos NO, a este juego y a ese jugador, aunque nos ayude a ganar.

Una solución rápida y efectiva a esta lacra del fútbol, sería introducir una serie de modificaciones en el reglamento. En primer lugar no se puede seguir consintiendo las llamadas"faltas tácticas". Un jugador pude acabar el partido con 20 faltas cometidas y en el mejor de los casos recibir una tarjeta amarilla. El hacer 20 faltas, significa que ha parado 20 veces el juego y que a la larga a evitado un numero indeterminado de futuras ocasiones de gol; es decir: ha destrozado el espectáculo 20 veces. El baloncesto entendió la acumulación de faltas como algo sancionable y el fútbol ganaría tomando esa medida (un ejemplo: 5 faltas por jugador = expulsión, diez faltas de equipo = un penalty...). ¿Os imagináis como habría quedado la final del mundial con esta medida? (Van Bommel hubiera sido nuestro héroe nacional).

Los partidos no se pueden rearbitrar en los despachos y la polémica también hace grande a este deporte (nada se puede hacer ante un penalty no pitado en el campo), pero hay acciones que no merecen perdón. La tecnología y la presencia de 200 cámaras de televisión en cada partido hace que cada jugada pueda ser analizada en profundidad. Las entradas sin balón, patadas a la rodilla o al tobillo en las que como en la acción de Ujfalusi, el jugador ni siquiera mira al balón y pisa el tobillo de Messi, la célebre entrada de Michel Salgado a Juninho en la que con expresión de rabia corre tras él y le parte la tibia y el peroné, el famoso pisotón de Simeone a Julen Guerrero, el codazo de Javi Navarro que deja medio en coma a Arango, la entrada de Figo que retira para siempre del fútbol a César Jiménez... Estas acciones, fuera del terreno de juego, según el código penal son delito, pero en el campo tras las clásicas y vergonzosas disculpas de los agresores ante las cámaras, son castigadas con un partido de suspensión. La solución es única y clara: "Fuera del fútbol para siempre. Márchense y no vuelvan.".


7 comentarios:

Julián Martínez dijo...

Bueno, este primer comentario no viene a cuento del artículo pero quería compartir el gol que acabo de ver de Litmanen que a los 39 años sigue jugando en el equipo de su ciudad.

Pinchar aquí.

Guillermo dijo...

Amén Epi, se puede decir más alto, pero no más claro.

Seis árbitros en el campo, incluído el cuarto y su monitor de vídeo para ver ciertas cosas, sanciones en los despachos, linchamiento mediático, lavados de cara en público... ¿y qué ha cambiado?: NADA

Se siguen cometiendo las mismas atrocidades y sinvergonzonerías. Ejemplo, en la final del mundial, Webb está en un ángulo en el que no puede ver bien la patada de De Jong a Alonso. Sabe que el holandés sube mucho la pierna, pero no tiene la perspectiva para verlo bien, sin embargo, el linier SÍ que la tiene.... y nada de nada.

Más, con un árbitro de área ¿?¿?¿?¿? que nunca entenderé, por otro lado, se siguen viendo los mismos agarrones, las mismas tretas sucias para parar a quienes quieren jugar el balón o hacer algo creativo con él.

Las repeticiones, a día de hoy, son instantáneas, con una diferencia de unos diez segundos desde que acaba la jugada que se quiere mostrar. Es vergonzoso que no se utilicen las imágenes para corregir errores de bulto. ¿Que me decis de Ronaldinho reclamando en Stamford Bridge a Collina ante la repetición de una jugada en el videomarcador?... y el árbitro le hacía gestos en plan "Ronnie, que me la lías coño".

Para colmo de males, tenemos que ver cómo Ujfalusi sale a rueda de prensa y con sus dos cojones por bandera dice que no iba a hacer daño. Pero lo más grave: salen Piqué, Villa y otros tantos a criticar la acción, pero solo un poquito. Dicen una cosa y la contraria, "parece que todo vale para parar a los mejores, pero bueno, no creo que lo haya hecho adrede"....... ¿pero esto que coño es?

¿De verdad somos tan hipócritas?¿tanto miedo hay a salir en rueda de prensa y decir que es vergonzoso y que deberían meterle un puro del carajo a todo jugador que haga eso?........ en fin, seguiremos con los tópicos de que los jugadores de fútbol no tienen dos dedos de frente.

Mientras tanto, el verdadero problema es que el arbitraje (perjudicado por unas reglas ambiguas y demasiado interpretables) se une a lo que comentas, una afición sectaria y vergonzosa y a unos jugadores analfabetos integrales que son capaces de romper cuatro huesos en una entrada y levantarse diciendo que han tocado balón.

Y la prensa...... mmmm capaz de decir que Pepe es un tipo de puta madre después de que se volviera loco a pegar patadas, puñetazos y lo que le vino en gana. Todo para hacer un lavado de cara de un jugador del Madrid en este caso, mientras la de otras regiones de España lo crucifican.... porque no hay criterio ni verdadero interés en que esto acabe.

Por cierto, mención especial para Cannavaro, por ejemplo, capaz de completar un mundial de 2006 perfecto, sin una sola amonestación y jugando de central. Eso no lo sueña Materazzi ni en reencarnaciones que viva.

Es lamentable, de verdad.

Anónimo dijo...

Hola Dani!
También te inspiras en la vida real para escribir tus artículos?
O de otra forma, piensas que también hay "carniceros del área" que conviven con nosotros y que hacen feas e indignas "entradas", segando de cuajo el arte de los demás, sin que la gente se entere demasiado?
Un abrazo, no le des mucha importancia a mi broma, y muchísimo ánimo, que lo haces muy bien.
Javi

Julián Martínez dijo...

Estoy de acuerdo en que no hay justicia. Tras una patada dura o una entrada salvaje queda un jugador lesionado y otro sancionado durante ¿1 partido? Es terrible que no se tomen medidas ya que las lesiones o son fortuitas o las provoca otro jugador, y en este caso tiene que pagar por lo que ha hecho.

Lo que pienso es que no hay la mas mínima intención de cambiar el arbitraje ni el sistema de sanciones ni en las ligas nacionales ni en los estamentos internacionales. Y mucho menos la ética de jugadores que harán lo que sean por proteger su imagen y sus contratos (dudo que lo hagan por un escudo o una camiseta).

El furor, el forofismo y el odio que se derivan de acciones como las que cita Dani en el artículo alimentan polémicas, hacen vender periódicos y maximizan diferencias entre aficiones rivales. Es la doble moral de los que luego hablan de Fair-Play y del no al racismo pero que aprovechan la imagen mas escalofriante del fin de semana para ponerla en primera plana.

El fútbol es un deporte hermoso gestionado por indeseables. ¡Qué triste!

Valencianista dijo...

Si hubiera realmente voluntad de que hubiera "fair play", más allá de carteles propagandísticos (palabrería y ya está), se sancionarían ese tipo de actuaciones. ¿Pero qué se puede esperar de la FIFA, si algunos son incapaces de pronunciar "fútbol" y dicen "fúrbol" (Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol y vicepresidente de la FIFA) ..., es penoso.
También recuerdo el anuncio de Nike de juego limpio, de Eric Cantona: todo vale con tal de vender...

Irak Mata dijo...

- ¿Se somete a juicio el sistema porque era el tobillo de Messi el que estaba en juego?
- ¿Acaso alguien puso el grito en el cielo cuando la tibia y el peroné de Filipe Luis saltaron por los aires?
- ¿O cuando al zaragocista César Jiménez le destrozó la rodilla Luis Figo?

Hasta que no impartan sanciones ejemplares PARA TODOS a posteriori por usar violencia extrema los jugadores dejarán de emplearse con tanta dureza. Pero reitero el PARA TODOS.

Matías dijo...

Hay puntos en los que coincido y otros en los que no. Tenés razón en eso de que un jugador que corta demasiado el juego debe ser sancionado de manera más dura; con que debe haber modificaciones en el reglamento y sanciones más severas. No coincido en generalizar. Simeone o Goicoetxea han sido buenos jugadores y una mancha así no debe hacer ver que han sido jugadores mala leche. A veces la impotencia lleva a poner la pierna fuerte y no por eso uno será una lacra. Si los que son mala leche por muchas situaciones deberán ser sancionados y ahí deberán actuar las autoridades para que conductas así se correspondan con la gravedad del hecho. Por ejemplo, si se ve y comprueba que un jugador fue con mala intención deberá estar suspendido por el mismo tiempo que le demande la recuperación al lesionado. Es algo que debe cambiar y es un cambio profundo pero es hora de que se tomen cartas en el asunto y se ocupen para evitar que nos perdamos de los mejores dentro de una cancha. Abrazo y muy buen post!

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