Foto: Marca.com
La Selección Española actual campeona del Mundo ha tenido que lidiar en tiempos de pretemporada y con la mayoría de sus jugadores faltos de entrenamientos con exóticos amistosos en México y Argentina en menos de un mes. Uno no sabe si ese hecho es la causa de haber visto a una España tan diferente contra México (1-1) y Argentina (4-1) que contra Liechtenstein (0-4) o la excusa a aplicar después de tan sonrojante derrota. Los rivales y los choques no eran de igual envergadura pero lo que es obvio es que España como campeona del Mundo debe cuidar su status.
Una cosa es dosificar esfuerzos y otra distinta es dejarse llevar. La autoridad de haber levantado los títulos mas importantes y el peso de esa famosa estrella en el pecho llevan implícita la máxima exigencia en cada partido. No hay amistosos, no hay torneos menores. En Brasil, pentacampeones, lo saben bien y para afición y jugadores un segundo puesto es casi una humillación. No debería sorprender una ola de críticas tras un amistoso perdido ya que a España, como selección grande, esa exigencia le acompañará para siempre.









